Yo tampoco firmé el manifiesto
Hoy me había levantado con ganas de firmar manifiestos y que mejor, en estos casos, que contribuir a algo tan patriótico como el que pide ayuda para la pobre lengua castellana, la madre del idioma español, tan maltratado él a diestro y siniestro y no sólo en las regiones “sediciosas” para con la lengua en la que nos entendemos varios millones de seres humanos a lo largo y ancho del mundo, incluidos los habitantes de Euzkadi, Galicia y Cataluña cada vez que salen de su terruño o se tiene que entender con los visitantes que llegan a sus tierras.
Me había levantado con ganas de firmar y que mejor que entrar en la página web de ese paladín de las libertades que es el diario de mi tocayo (que desgracia, señor) Pedro J. y echar una firmita de nada. La verdad es que tras la impresionante campaña publicitaria y el “riesgo” de desaparición en que parece encontrarse la lengua común, uno esperaba que su firma se sumaría a la de varios millones de españolitos preocupados por el asunto, pero nada, parece que ni el 1% de los habitantes de este país considera que la lengua se encuentre en situación de riesgo de desparición inminente. la verdad es que puestos a firmar manifiestos que sea uno en el que merezca la pena por la cantidad aunque bien es verdad que, a tenor de las explicaciones del diario del Sr. Ramírez, a falta de cantidad lo que hay es mucha calidad aunque no haya manera de poder ver, negro sobre blanco, las firmas de los supuestos líderes de la cultura que han rubricado “la cosa”. Sí sabemos de algunos que han decidio que mejor les borren porque para apoyar operaciones políticas pues mejor esperar a otro día.
Total que me envainé la pluma a la espera de mejor causa y con mejores patrocinadores que todo esto huele, como todo lo que sale del cerebro de mi tocayo, a cuerno quemado.
PS. Dado que, al parecer, Telecinco y Telemadrid son firmantes de la cosa esta, esperamos que sus locutores, periodistas y presentadores y cualquier indivíduo que aparezca en su emisiones se expresen con la correción lingüistica que su amor a la lengua común parece exigir.

