Al mismo tiempo es posible que las grandes fortunas españolas se echen a llorar ante la magnanimidad de un gobierno que se dice de izquierdas pero que con los hechos, al menos en el terreno económico, cada día se parece más a la oposición de derechas. Presidente Zapatero parece que, a pesar de los cursos acelerados de economía recibidos, aún no se ha enterado que se pueden, y se deben, hacer políticas económicas claramente diferenciadas entre las que se hacen desde la derecha y aquellas que deberían poner en práctica quienes se autotitulan de izquierdas, siendo la cuestión del tratamiento fiscal de los grandes patrimonios una de las cuestiones, entre algunas otras obviamente, que pueden marcar la diferencia entre unos y otros.
Además, ahora que todas las autonomías andan a la greña por la cuestión de la financiación, no estaría de más recordarles, a aquellas que tuvieron a bien eliminar la parte autonómica de este impuesto, lo erróneo de tal proceder hábida cuenta de que no parecen llegarles los ingresos para hacer frente a los gastos. Parece que antes de pedir un aumento de la asignación estatal no estaría de más que se cuidasen de no eliminar las cargas impositivas que el Estado pone en sus manos, no vaya a ser que, con la alegría con la que se suele tratar el dinero ajeno, se vaya fardando de bajar impuestos de cara a la galería y, al tiempo, se le exija al Estado un incremento de las transferencias fiscales.
Volviendo a la cuestión de los impuestos sobre el patrimonio, no estaría de más que nuestros avispados gobernantes echasen una miradita allende el Atlántico y se fijasen en lo que opinan respecto a impuestos como el que parece que va a desaparecer y el de sucesiones algunas de las grandes fortunas de los USA.
Me gustaría que explicasen en que va a ayudar a la recuperación económica el que a alguien que se dedicó a coleccionar inmuebles, por ejemplo, y eso le supone un importante patrimonio inmobiliario inactivo y ocioso (suelen tenerlos vacíos con el fin de poder especular con ellos) se vea eximido de pagar impuestos sobre ese patrimonio. En que va ayudar a la recuperación económica el que a quien cuenta con un importante patrimonio bursatil, economía financiera y puramente especulativa, le eximan de pagar unos impuestos por inversiones que ni crean empleo ni riqueza, mas al contrario suelen ser las culpables de algunas de las crisis a las que nos enfrentamos en los últimos tiempos ya que, la ingeniería financiera en la que se basan los mercados de futuros y derivados bursátiles, resulta una especie de casino en la que juegan, precisamente, las grandes fortunas.
Curiosamente la iglesia católica española va a resultar, seguramente, una de las grandes afortunadas en esta lotería en la que se ha metido un gobierno que pretendía alcanzar las mayores cotas de laicismo. Ya nos imaginábamos que el escaso empeño demostrado en eliminar los símbolos religiosos de la vida pública española no se iba a quedar sólo en esa tibieza, la insaciable voracidad de nuestra iglesia siempre está dispuesta a pedir más y, quizás, esto del impuesto sobre el patrimonio sea ese plus con el que contentar a quien de forma reiterada muerde la mano de quien le da de comer.
En fin, parece que este Gobierno se empeña en cavar su propia tumba aunque lo malo sea que el recambio no va a mejorar, más bien al contrario, la situación.
He dicho, amigos

