No se cual será la razón para que los prelados españoles sufran de la incontinencia verbal de la que hacen gala un día sí y al siguiente también. Cuando no es el presidente de la Conferencia Espiscopal es su portavoz y cuando no uno de provincias como ha sido el caso del Reverendísimo y Ecelentísimo Sr.Arzobispo de Oviedo, D. Jesús Sanz Montes, el pasado domingo durante la celebración de la romería del Cristo de las Cadenas.
Haré un inciso para señalar al paso algo que debería haberse desterrado hace ya muchos años pero que sigue cabalgando sobre los hombros de los ciudadanos ovetenses como si el tiempo se hubiese detenido en los tiempos de La Regenta, me refiero al bochornoso espectáculo que supone que ciudadanas y ciudadanos de Oviedo sigamos costeando la celebración de una “misa de campaña” (carpa y sillas incluidas) a la que asisten sin el menor rubor nuestras autoridades municipales, no a título personal -a lo que nada habría que oponer, cada cual cree en lo que le da la gana- sino en tanto en cuanto que representantes de la ciudadanía.
Volviendo al lenguaraz monseñor que nos ha caído encima, y digo nos ha caido por cuanto somos todos los asturianos los que tenemos que soportar sus torpezas al meterse en donde nadie le llama -la cosa pública regional- no porque no tenga derecho a opinar como cualquier hijo de vecino sino por intenra hablar ex-cátedra y sin admitir el correspondiente derecho que nos asiste a los demás para decirle lo que nos parezca sobre él, su iglesia y determinadas posturas poco evangélicas que mantiene de manera sistemática.
Decía este ciudadano, que no tiene el menor empacho en recibir a alguien que se encuentra excluido del seno de la iglesia por su condición de divorciado (múltiple, aunque sólo se le pueda excomulgar una vez), que la actual situación económica de Asturias se debía a la mala gestión del anterior Gobierno Regional. Es posible, pero no es menos posible que si el dinero recibido por su congregación de manos del anterior Gobierno, a través de colegios y organizaciones religiosas de caridad, se hubiese dedicado a otros menesteres la situación de algunos colectivos regionales sería infinitamente mejor que la actual.
Debería contener su lengua y sus opiniones cuando se encuentra al frente de una organización que recibe a manos llenas el dinero que parece faltar para atender necesidades más perentorias que las de su iglesia y a las que deberían hacer frente, en cualquier caso, quienes comulgan con su fe y sus ideas como todo hijo de vecino y no la generalidad de los ciudadanos. No se meta en política D. Jesús pues no debería olvidar que según dicen que dijo aquel a quien siguen “mi reino no es de este mundo”.
Por otra parte y piestos a denunciar no estaría de más que acogiéndose a su libro-guía, los evangelios, mirase un poco más por los desfavorecidos y se dedicase a exigir al gobierno de turno un mejor y más equitativo reparto de la riqueza, para que me entienda, pidiendo una subida de impuestos a los ricos ya las grandes empresas que se dedican a subvencionar sus shows con el único e inconfeso fin de pagar menos impuestos. Como ve, Sr. Arzobispo, mejor se calla y se dedica a lo suyo, decir misa y perdonar los pecados de su feligresía y dejar que los demás nos ocupemos de las cosas terrenales que nos afectan cada día

