General

Me voy a permitir echar mi cuarto a espadas en este culebrón que escribe, produce, dirige y protagonza el Partido Popular de Asturias con el asunto de la designación de candidato a la Presidencia del Consejo de Gobierno del Principado de Asturias.

En primer lugar decir que no me creo que el Sr. Cascos tenga el menor interés en presidir el organo ejecutivo asturiano, esto no es Galicia, poca gente y poco presupuesto para lucirse y menos aún en las actuales circunstancias económico-financieras. Aprovecho para decir que propiciadas fundamentalmente por personas de la cuerda del “deseado” y demás compañeros de partido con la aquiescencia, y no por omisión, de eso que se ha dado en llamar izquierda, pero que anda bastante desnortada desde hace ya demasiados años.

Decía que no me creo que el Sr. Cascos tenga el menor interés en venirse a vivir a Asturias y baso mi creencia en algunos hechos que parecen olvidar quienes se empeñan en subirle al altar de la “patria chica”. A pesar del apoyo, electoral, que podrían prestar a la operación algunos bien pensantes de izquierdas hartos del régimen que desde hace muchos años dirige con mano de hierro el Sr. Villa en perfecta concomitancia, todo hay que decirlo, con el Sr. De Lorenzo a uno le cuesta trabajo creer que tal confluencia de votos sea suficiente para darle la mayoría absoluta al Partido Popular, condición “sine qua non” para que este acceda a la poltrona que el Sr. Areces -tras largo disfrute- dejará vacante en breve, y claro está uno no se imagino a D. Franscisco haciendo el “tancredo” en los bancos de la oposición durante 4 años.

Creo, es posible y casi seguro que esté equivocado, que la jugada va por otros sitios dado el escaso imterés, real, mostrado por D. Franscisco en todo este espectáculo. Tengo para mi que el Sr. Cascos apunta un poco más alto, exactamente en la misma dirección que la “lideresa” madrileña y que no es otra que la cabeza del “indeciso Mariano”.

Por otra parte, ¿Qué decir del ejercito de entusiastas conservadores, algunos sobrevenidos, que se apuntan a la llegada del nuevo mesías?Pues que andan, no todos obviamente, tratando de buscar acomodo tras haber perdido alguna prebenda o canongía que les permitía disfrutar dela sopa boba y que esperan que con el recambio se les permita acceder a la mesa en la que se reparte el magro condumio regional. Por que si algo está claro es que a todos ellos Asturias y su gente les importa un verdadero comino, una higa vamos.

Como uno no cree en mesianismos de ningún tipo, y menos en el que pueden representar determinados personajes, se limita a disfrutar del espectáculo con el único pesar de que al final en esta tierra tendremos que continuar soportando a toda una pléyade de inútiles sentados en la mesa del poder regional ya sea en el lado del gobierno o en el de la oposición ya que al fin y a la postre el lugar es lo de menos porque en cualquiera de ellos, normalmente, se “pilla cacho”.

Y mientras tanto Asturias continuará adormecida