Pasó en Asturias tras las elecciones de mayo y vuelve a repetirse a nivel nacional tras las elecciones generales. Políticos con un apoyo mínimo, aunque cuenten con mayoría absoluta por mor de las reglas de la democracia representativa, se siente legitimados para hacer todo aquello que no contaron durante las elecciones en nombre de los votos recibidos, aduciendo que la mayoría obtenida les respalda para llevar a cabo lo que consideran conveniente al dictado de “Merkozy”, de los “mercados” o de quienes les pagan las facturas o les solucionan la vida una vez que abandonan la política.
Todos recordamos aquello de “arriba”, “abajo”, “cerca”, “lejos”, “mucho”, “poco”…… y tantas otras enseñanzas de los entrañables muñecos de Barrio Sésamo con las que nuestras hijas e hijos iban adquiriendo algunas habilidades y conocimientos básicos. Parece que habría que inventarse un modelo parecido para que nuestros políticos se enterasen de cuando dicen estupideces. Por ejemplo esa tan manida de “tengo el respaldo de la mayoría”.
En las últimas elecciones generales el respaldo real del PP se cifra en algo menos del 30% del censo electoral, con esos datos no es ético -ni tan siquiera es inteligente- decir que las decisiones que se van a adoptar, claramente perjudiciales para la inmensa mayoría de los ciudadanos incluidos muchos de sus votantes, cuentan con el respaldo de la ciudadanía. Ni tan siquiera la suma de los votos recibidos por los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) contarían con el respaldo de la mayoría de la ciudadanía pues entre ambos obtendrían alrededor del 50% de quienes tienen derecho a voto.
Si el Sr. Rajoy considera que tiene que tomar las medidas que le exigen la banca y el “duo dinámico” de la política europea que las tome pero que nunca se escude en que el mandato recibido de la ciudadanía le ampara. Mucho menos cuando hemos asistido a una campaña en la que las propuestas populares han brillado por su total ausencia.
Como dice el anuncio de una conocida cadena de de electrodmésticos “Yo no soy tonto” aunque quizás nuestros políticos estén llegado al punto álgido de la estulticia y la falta de escrúpulos.
He dicho
Pedro-José Vila
