Sociedad

El pasado fin de semana se volvió a demostrar la eficacia funcional de la iniciativa privada frente a la negligente alternativa pública. Asturias permaneció incomunicada por carretera un día, todo un día, gracias a los esfuerzos de la concesionaria de la autopista AP-66 para que esta vía quedase cerrada al tráfico por una nevada, algo inverosímil en una autopista de alta montaña en el norte de España.

Afortunadamente, y para compensar esta diligencia, los puestos de peaje permanecieron abiertos con el fin de que los usuarios no dejasen de contribuir a los beneficios de la concesionaria mediante el  correspondiente óbolo de obligada entrega, y que se supone es la pertinente contraprestación económica al buen servicio que recibieron.

Parece más que evidente que, en atención a los desvelos de la concesionaria por mantener el negocio en marcha y con un nivel de calidad acorde con lo que se cobra a los usuarios, es el momento adecuado para que el que el Estado, ante un flagrante incumplimiento de las condiciones de la concesión, rescate la autopista ya que, para acabar enviando al ejercito a resolver el problema, mejor que esta importante vía de comunicación esté en manos de la inficiencia pública que de la eficiencia privada.

Ah, gracias al Sr. Cascos por regalarle a la concesiobnaria otros 25 años para poder demostrar la eficacia de lo privado frente a lo público.