Del AVE y la vieja o nueva política

 

Está bastante fuera de duda que  la construcción del AVE en España se ha hecho más en función de la obtención de réditos políticos que con la vista puesta en cubrir necesidades reales y rentabilizar las cuantiosas inversiones que este tipo de obras conlleva. Por lo que respecta Asturias parece bastante claro que no se justifica el contar con una dotación de estas características toda vez que el principal escollo que presenta la salida de Asturias hacia la meseta es la Cordillera Cantábrica, concretamente el puerto de Pajares por el que discurre línea ferroviaria y la antigua carretera Gijón Madrid.

Actualmente un desplazamiento en tren entre Oviedo y Madrid supone 5 horas de viaje, de las cuales 30 minutos son debidos al fondo de saco en que, una brillante idea al aire de la burbuja inmobiliaria, convirtió la estación de la vecina León; el trayecto Madrid León, pasando por Segovia, Valladolid y Palencia, supone aproximadamente dos horas, el trayecto entre León y Oviedo, 120 km aproximadamente, las dos horas y media restantes. Es decir el menor trayecto consume el mayor tiempo del viaje por el simple hecho de tener que atravesar la Cordillera Cantábrica.

La actual obra de la variante, quizás no la mejor solución de las posibles – aunque eso quedaría a la valoración de los técnicos-, supone que con los mismos medios de los que disponemos en la actualidad, ternes ALVIA, el viaje se acortaría en una hora. Es decir, solucionado el fondo de saco de León, viajar de Oviedo a Madrid, sin tener que utilizar Alta Velocidad, llevaría tres horas y media, tiempo razonable si tenemos en cuenta que salimos del centro de Oviedo y llegamos al centro de Madrid. Si hablamos de viajes con salida o destino en Gijón deberíamos añadir 30 minutos, aunque siempre saliendo o llegando centro de la ciudad. Si lo comparamos con un viaje en avión tendríamos que a los 50 minutos de vuelo se debe añadir el tiempo previo de presentación para el embarque, el viaje desde Oviedo o Gijón hasta el aeropuerto, y el desplazamiento entre Barajas y el centro de Madrid, lo que nos da un tiempo real de viaje muy similar al del tren aunque evidentemente más incómodo.

En estos momentos estamos asistiendo en Asturias a una importante polémica derivada de una decisión, fuera de toda lógica económica o técnica, qué supone derrochar algunos decenas de millones para ahorrar unos minutos en los últimos kilómetros del trayecto, Pola de Lena-Oviedo y la continuación hasta Gijón. El discurso de los políticos de siempre se mantiene sustentado por las ideas de la vieja política, grandes inversiones sin que se justifiquen en modo alguno más allá de la propia inversión y la rentabilidad que pueda tener para el adjudicatario de la obra. Los nuevos políticos parecen demostrar que no existe una verdadera diferenciación entre éstos y aquello,s más allá de que en unos o en los otros se haga funcionar el sentido común.

El último ejemplo nos lo ha dado, si hacemos caso del entrecomillado que aparece hoy en el diario El Comercio, el portavoz de Podemos en Asturias Emilio León, que parece no entender la absoluta necesidad qué tiene Asturias de poner en servicio los túneles de Pajares no sólo por que se trata de una costosísima infraestructura, sino de que es el único medio de evitar el aislamiento de nuestra región.

No se trata sólo de acelerar los viajes entre Asturias y Madrid o con otras comunidades autónomas como pudieran ser Catalunya, Galicia o El País Vasco si es que alguna vez la red de ferrocarriles de Alta Velocidad o la Velocidad Alta se plantea con criterios que vaya más allá del rédito político, si no, y además, de contar con una vía de entrada y salida de mercancías que consiga rentabilizar la otra gran estructura con qué contamos en Asturias el puerto de Gijón.

No se trata de si el mantenimiento de los túneles es caro o barato, es igual que si hablásemos del coste del mantenimiento de la red de saneamiento por ejemplo, sino de si son necesarios o no. Confundir eso con discutir hacia donde dirigir unos millones que con el destino actual supondrían un derroche y un gasto injustificable es confundir churrras con merinas o no tener claro de qué se está hablando.

Es evidente que esos mil millones, al final más pues siempre aparecen los famosos sobre-costes españoles, estarán mejor empleados en obras de infraestructuras ferroviarias con  mayor rentabilidad social e incluso económica, pero no es menos evidente que permitir  que nuestras filias y fobias sean las que marquen el análisis político o económico nos vuelven a situar en la vieja política. Parece que como decía un poco más arriba, lo realmente importante es el sentido común, y este de momento sólo parece brillar, es mi opinión, en la corporación municipal ovetense y no creo que sea necesario señalar a nadie pues quien trabaja bien está en la mente de todos.

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