miércoles, septiembre 20, 2017
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En boca cerrada no entran moscas

A cuenta de la historia de la “operación Palacios” estamos viviendo en Vetusta un verano sabroso en polémicas políticas que dan la medida del nivel de nuestros políticos locales. A la salida de tono de un concejal pillado, presuntamente, en fuera de juego, tan en fuera de juego que estaba en Extremo Oriente cuando se dilucidaba en Pleno Municipal lo que había pasado con uno más de los muchos pelotazos vividos en la capital astur, se une el intento de “hacer leña del árbol caído” de otro concejal, este del equipo de Gobierno, que parece ser preso del mal de la desmemoria.

El Sr. Antuña, en vez de dejar que el Sr. Carreño se cociese en su propia salsa, sale hoy a la palestra para poner de manifiesto  la baja consideración que le merecemos los ciudadanos de Oviedo, ya que parece creer que su amnesia es compartida por toda la ciudadanía carbayona. Pues no, D. Gerardo, tenemos bastante buena memoria, tan buena como para no tragar esa historia de que el culpable del desaguisado del “Calatrava” ovetense sea el Principado.

Las cosas por su orden y este empieza en su casa, en época de D. Gabino de Lorenzo, personaje de infausto recuerdo y que fue quien inició todo este culebrón (como tantos otros que tiene el Ayuntamiento en cartera y cuyo último ejemplo es el de que un condenado por la justicia, el Sr. Reinares, se siga sentando en el salón de plenos de nuestro Ayuntamiento), cuando decide derribar el viejo campo de fútbol de Buenavista para construir “nuestro Calatrava“, en el que se ubicaría un Palacio de Congresos y alguna otra cosilla (complementada con otra historia en el antiguo solar de la derruida estación del FFCC Vasco-Asturiano  curiosamente ligada al asunto del “Calatrava”) que se dejarían en manos de la iniciativa privada  durante 50 años. Ahí empieza la historia y a eso no hay quien le de la vuelta.

Otra cosa es que las cosas no saliesen como se pensaba y claro, como los beneficiarios del chollo eran una conocida saga “empresarial” asturiana, bendecida con todos los parabienes oficiales que haberse puedan en Asturias, de derecha a izquierda y viceversa, pues ahí que va el Principado en tiempo del Sr. Areces a echar una mano, comprando a precio de oro unos cuantos cientos de metros para oficinas de la Administración Regional por empresa, pública “bien sûr”, interpuesta y tratar de enmendar lo que al final se vio no tenía enmienda.

Como ve D. Gerardo la cosa empieza donde empieza, en la Plaza de la Constitución, a un paso del Fontán, el mercau de toda la vida de Oviedo, y lo que viniese después no exime a su partido, el PP, de la culpa que le toca que no es poca en este y otros cuantos asuntos como Villa Magdalena, el Asturcón y un largo etcétera de desmanes de la época de quien ahora vegeta en la Plaza de España a la espera de un cambio de Gobierno que de con sus huesos en una jubilación demasiado dorada para lo que se merece. Deje de remover el lodazal no vaya a ser que al final el barro acabe salpicando a quien pretende pasar inmaculado haciendo gala de una amnesia impropia de la juventud.

Buen día y buena suerte

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