Por supuesto, sí se puede

 

El parto que todos estaban esperando se ha producido, Podemos cuenta con …… un borrador de “programa económico”, no es lo esperado por algunos, pero sí una serie de principios de discusión interesantes y que nadie con una pizca de sentido común osaría calificar como revolucinarios salvo, claro está, que la socialdemocracia lo seas que a estas alturas de la historia empiezo a sospechar que sí.

Tras muchos años de liberalismo económico, más o menos salvaje en función de quien gobernase, encubierto primero por aquello de la modernización de España (que falta le hacía ¡vive dios!), y después por el advenimiento de algunos derechos sociales largamente guardados en los últimos cajones del único gobierno capaz de llevarlos adelante, parece que ha llegado la hora de decir que otra política económica es posible y que, además, debe ser puesta en práctica al servicio primero del individuo y después de la sociedad, nunca al servicio de los intereses de unos pocos cuya capacidad para contribuir al progreso social se ha demostrado como nula o, si acaso, rayana en la caridad nunca en la justicia social.

Como suele ocurrir con estas cosas “revolucionarias” únicamente desde fuerzas no instaladas en el sistema se puede intentar que pasen de los papeles a la realidad y si no es en su totalidad si en una pequeña parte que haga que se pueda pensar que las cosas no sólo pueden cambiar sino que empiezan a cambiar.

Cuando se vive en un país que pasa de sacar pecho por aquello de estar en el top ten de la economía, a tratar de salir del top ten de la desigualdad, la pobreza, la malnutrición y hasta la desnutrición de amplias capas de su sociedad; cuando la pobreza energética es algo que nos devuelve a los más negros años de nuestra más reciente historia y cuando derechos básicos como la educación y la sanidad empiezan a no ser universales parece llegado el momento de que el sistema sea puesto en entredicho y se exija su puesta al día.

Visto lo visto, no es de recibo que se apunten a esa tarea renovadora quienes más hicieron por llegar a la situación en la que estamos, y es bastante evidente que ninguno de los políticos, activos o jubilados, con responsabilidades en todo estos años puede tratar de zafarse de su alicuota parte. La vieja política ya sabemos todos lo que puede dar de sí y de quienes se aferran a ella nada se puede esperar más allá de un último y desesperado intento por seguir manteniendo el chollo, su chollo personal.

Buen día

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